Apuestas de invierno, noches de verano

Escrito por Nadinabethencourt 04-01-2019 en Poema. Comentarios (0)

En las tierras del fingir,

Bebo de tus labios en una apuesta de invierno,

Pero me siento tan deshidratada.

Me siento en un observatorio plástico,

Y entro en conflicto con tu blusa de lagarto y chimpancé,

Empiezo a asarme y a escupir escamas

En medio de un extraño óvalo

Con un espantapájaros en su centro.

Pero esta geografía no es más que una coincidencia,

Donde clips y pastillas son mi salvavidas,

Y sirven de anticongelante,

Para este maldito teatro.


Salto sobre un trampolín

Portando únicamente una capa,

Y navego en medio de una tormenta,

En medio de una maldita colmena aspirada,

Afligida y purificadora.

Encuentro tu mirada en un suburbio,

Me cuentas que hay bomberos en un iglú,

Y te marchas al quiosco del pánico,

Para buscar jeroglíficos indescifrables,

Pero encuentras siete carteles con siete direcciones,

Y ninguno se dirija hacia mí.


Yo me dirijo hacia el oeste,

Cansada de buscar tu mirada,

A lo lejos, veo a un joven tras una barricada,

Con una maza y un girasol,

Que no dice ni media palabra,

Pero es alegría, torbellino, predicción,

Y cae sobre mi espalda como un virus.

De fondo, se escuchan aplausos,

Caída de naipes,

Me acerco más a ti y veo los astros

Untados sobre tostadas,

En el interior de un reloj de arena,

De un escultor de comienzos de este siglo.


Es un flechazo en un balcón,

Sin teatros, ni murallas, ni peceras,

Solos tú y yo,

En una hermosa noche de verano,

Erosionando la eternidad,

Y atravesando su piel de naranja.